Hoy me sumo a la huelga general.
Creo que hay muchísimos motivos para hacerla, en eso estamos casi todos los trabajadores de acuerdo, y quienes no la van a secundar irán a trabajar por no perder el dinero, por su precariedad laboral o, incluso, por un cierto desencanto con respecto a los sindicatos.
Yo también he dudado si hacerla o no, lo he pensado mucho. Pero, definitivamente, lo que me pide el cuerpo, es decir, lo que me va a hacer sentirme bien conmigo mismo es no ir a trabajar.

Son muchos los derechos laborales que la reforma cercena. Se trata de derechos que ha costado mucho tiempo conseguir. Si ahora no protestamos, después vendrán más recortes.
Soy funcionario, y teóricamente, estoy “a salvo” del abaratamiento del despido, pero pienso que los trabajadores debemos ser solidarios porque en esta sociedad todos dependemos de todos. Sinceramente, hubiera querido sentir un poco de solidaridad cuando hace 3 meses se me bajó el sueldo por decreto.
Los derechos que la reforma laboral quita a los trabajadores se perderán, si no protestamos, para siempre. Para nuestros amigos, para nuestros familiares, para la siguiente generación.
Los medios de comunicación, pertenecientes a grandes grupos empresariales, están colaborando de manera vergonzosa a desprestigiar la protesta de los trabajadores. Son la voz de su amo.
Respeto a los compañeros que decidan ir a trabajar pero yo no iré. Quiero pensar que aún no estoy tan “adormecido”, que, si me pinchan, protesto.